
Regina Coyula es una de los blogger de más reciente debut. En noviembre último salió su blog Mala Letra, con un sencillísimo y precioso banner hecho por ella misma, y de inmediato la franqueza y naturalidad de sus textos han atrapado a numerosos lectores entre los que ahora, algo tardíamente para mi vergüenza, me incluyo.
Confieso que muchas veces me dejo arrastrar por las asfixiantes ocupaciones que me imponen la cotidianidad y mi complicada condición en la que se mezcla lo profesional-independiente con lo doméstico-familiar, funciones que a la par me producen las mayores satisfacciones y me colocan los más duros grilletes; de hecho, debido a mi habitual “despiste”, supe que existía Mala Letra cuando ya llevaba varias semanas online. Pero de cualquier manera, lo cierto es que dejé transcurrir casi dos meses antes de enfrentar el enigma de un blog que, curiosamente, a fuerza de coloquial y cálido logra superar con éxito la fría soledad de un encuentro de Web.
No voy a pedirle disculpas a Regina Coyula (a fin de cuentas era yo quien me lo estaba perdiendo), así que prefiero darle las gracias. Gracias por la chispa inteligente, sensible y simpática de sus post y por la fuerza incomparable de lo anecdótico; gracias por venir a crear donde tantos podemos disfrutarla y aprender de ella; gracias, en fin, por elegir esta feria virtual de artesanos de la palabra en la blogósfera alternativa de la Isla, -ésta, que no exige “permisos” ni listas especiales-, para regalarnos generosamente la frescura de su buena letra.
Ilustración: Banner del blog de Regina

